16 mar 2008

¡A DEFENDER NUESTRAS AGUAS ANCESTRALES… CARAJO!

Cuando los primeros rayos del Tata Inti escaldaban apaciblemente las moradas del poblado, a pesar del fuerte contingente de carabineros con miradas vigilantes, cientos de comuneros aymaras; regantes y usuarios de las aguas ancestrales, se reunían en la plaza de Putre para participar en la Asamblea de comunidades indigenas, convocada para aquella mañana del 15 de marzo. La decisión estaba tomada; había que marchar por las centenarias calles hasta el gimnasio municipal, donde estarían esperando la primera autoridad de la provincia, el alcalde de la comuna, el director de la DGA y los principales funcionarios de la Conadi.

El canto fresco e inconfundible de la kullaka Edalia Lázaro y la consecuencia del Jilakata Raimundo Ticona, con su wipala y la bandera chilena al viento, dieron el vamos a la histórica marcha por la defensa de los derechos ancestrales del pueblo aymara. Las empedradas calles fueron testigos del paso de los achachilas (abuelos), warmis(mujeres), waynas (jóvenes) y yoqallitas (niños), que al unísono coreaban la unidad de los pueblos Jalantas del Qullana Suyu Aymara.

Los nevados putreños saludaron a cada hijo de la pacha y la puna nunca logro acallar aquellas voces dolientes, que con carteles en mano denunciaban a quienes tratan de desafiar y despreciar a la pachamama; “ Mystique las aguas de Saxamar son para la humanidad y no para tus oscuras intenciones”; “Mystique entiende, las aguas son del pueblo aymara”, “ Los hijos de la Pachamama defenderemos hasta las ultimas consecuencias nuestras Aguas”.

El eco metálico del macizo gimnasio dio paso a las voces altivas que entre gritos y consignas solidarizaban con los hijos de Saxamar. Un gran lienzo, sostenido por tres decidas warmis, destaco la presencia de los afectados, dispuestos a defender hasta las últimas consecuencias sus aguas.

Las miradas ancestrales se dirigieron sobre una larga testera compuesta por variados interlocutores que entre saludos y señas se preparaban para enfrentar el debate y dar respuesta a las principales preocupaciones e interrogantes de los comuneros. Primero vino la Pawua; para desear verdad y sabiduría, como lo hacían nuestros Amautas, A pesar de momentos de inflexión, siempre primó la tolerancia y la capacidad de los líderes de pueblos para conducir el debate hacia el problema mismo: la defensa irrestricta de las aguas ancestrales.

Dirigentes y autoridades aymaras, siempre dialogaron asumiendo y distinguiendo la critica, hasta que nació la propuesta al calor del debate, lográndose la “MESA REGIONAL DE TRABAJO DE LAS AGUAS ANCESTRALES”, Si bien, la Mesa Regional no es la solución de fondo, sin embargo es la mejor instancia para alcanzar un programa que permita poner al centro la principal dificultad, potenciando y dinamizando la gestión jurídica y administrativa que apunte especialmente a las regularizaciones de los derechos sobre las aguas ancestrales. Del mismo modo, se consolido un movimiento activo para estar atento a cualquier desviación y pretensión que vulnere los legítimos intereses del pueblo aymara.

Culminada la histórica asamblea, y cuando las delegaciones de pueblos se aprestaban a dejar el histórico poblado, un conocido comunero putreño, como símbolo de unidad y fortaleza, arengo a los cuatro suyos lo siguiente “!A defender nuestras aguas ancestrales, carajo.!”

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